
En el Surangama Sutra leemos:
Cuan dulcemente misterioso es el sonido trascendental de Avalokiteshvara.
Es el sonido primordial del universo. [...]
Es el murmullo apagado de la marea que se retira. Su sonido misterioso trae liberación y paz a todos los seres conscientes que en su dolor piden ayuda, y les da una estabilidad serena a todos los que buscan la paz ilimitada del Nirvana.
(Extraído del libro tibetano de la Vida y la Muerte)
Y habiendo creado Dios al hombre pensó:
he hecho un Ser tan Grandioso que buscaré un lugar donde pueda vivir, y así creó el cielo y la tierra, las aves y los animales, y creó las plantas, el agua y las montañas,
y dijo Dios: he aquí un lugar para cobijarte y disfrutar.